Justo un año después de la ruptura de los Beatles, la vida de John Lennon todavía no se había estabilizado. En 1971, mientras los abogados rebuscaban entre los restos de su antigua banda, él viajaba a Japón junto a Yoko Ono para conocer a su familia, y a Estados Unidos, después, en busca de la custodia de Kyoko, la hija de esta y de su exmarido Tony Cox. En su cabeza, siempre inquisitiva, estallaba una guerra de ideas.

En Londres y Nueva York se había dejado arrastrar al submarino radical, donde los ideales hippies de los sesenta se topaban con las políticas más duras de la nueva década. Pero, tratándose de John, nada podía darse por sentado. Al mismo tiempo había cultivado una línea de pensamiento casi mística, inspirada principalmente en el arte y la poesía de Yoko.

El primer álbum de John después de los Beatles, John Lennon/Plastic Ono Band, había visto la luz a finales de 1970, con bendición por parte de los críticos, pero escasa aprobación en el mercado. Para Lennon, las conclusiones eran bastante obvias. Quizá fuese un pionero en todos los sentidos, pero, en el fondo, era un populista: no solo un artista, sino también el alma del espectáculo. La misión era encajar sus ideas en música que gustase a quienes la escuchasen y que les llegase al corazón. John Lennon/Plastic Ono Band había despertado admiración, pero, a menudo, desde la distancia. La misión del siguiente álbum –que acabaría siendo Imagine– era un intento de comunicación global que llevase esperanzas a un mundo maltratado y agonizante.

Sin duda, lo consiguió en el plano musical, Imagine es el álbum más querido de su carrera como solista, y la canción que le da título, quizá, la más venerada. Al contrario que su austera predecesora, esta nueva música abundaba en melodías, color y variedad. Tenía pizcas claras de humor y momentos de absoluta felicidad.

John durante la grabación de ‘Oh My Love
Ascot Sound Studios, 28 de mayo de 1971
George Harrison durante la grabación de ‘Oh My Love
Ascot Sound Studios, 28 de mayo de 1971
Nicky Hopkins durante la grabación de ‘Oh My Love
Ascot Sound Studios, 28 de mayo de 1971
Phil Spector y Yoko Ono observan la grabación de ‘Oh My Love’ desde la sala de control. Ascot Sound Studios, 28 de mayo de 1971

En su casa de las afueras de Londres, en Tittenhurst Park (Ascot), John había construido un estudio donde podía grabar las canciones de base, sin tener que recurrir a los estudios de Abbey Road. El productor Phil Spector volvió para ayudar a Lennon a supervisar a una familia informal de músicos. Entre ellos se encontraban George Harrison y amigos como Klaus Voormann y el batería Alan White, quienes habían tocado ya en su extraordinaria colaboración debut con Spector ‘Instant Karma! (We All Shine On)’. El pianista favorito de los Rolling Stones, Nicky Hopkins, estaba también allí, al igual que algunos miembros de Badfinger de la discográfica Apple.

Anuncio de ‘Instant Karma! (We All Shine On)’, 1971

Como recuerda Yoko: ‘‘Era fantástico desayunar en nuestra propia casa y meterse luego en el estudio que estaba justo al lado. Podíamos oler la hierba y los árboles del jardín y escuchar el canto de los pájaros. Sentíamos como si nos estuviera ayudando’’

Imagine tomó forma a comienzos de verano, tras el cual se llevaron las grabaciones a Nueva York para introducir las pistas finales (incluido el magistral saxo de King Curtis) en el Record Plant East. Parecía que todos los que se habían involucrado en el proyecto, y sin duda el propio John, lo consideraban excepcional. En él había canciones que descubrían su verdadera personalidad por aquel entonces: desde el amante devoto, pero imperfecto, al exbeatle combatiente, un hombre preocupado por sus dudas internas, pero siempre dispuesto para quien fuese cuando despertaba su furia justiciera.

Gafas de John, 1971

La canción principal es resultado directo del trabajo de Yoko. Tuvo tanta influencia en él, que, más tarde, John manifestó que merecía la mitad del reconocimiento. Si nos remontamos a 1964, en su colección de poemas Grapefruit, Yoko comenzaba cada poema con una llamada a ‘‘imaginar’’. Y un ejemplo es que se cite ‘‘Cloud Piece’’ (1963) en la carátula del álbum. Ya sean asuntos espirituales o terrenales, la idea es que debemos visualizar nuestros objetivos antes de poder conseguirlos. Un tema al que Lennon volvió con frecuencia, y cuya simple estructura, como si de un himno se tratase, refleja su creencia esencial, es decir, que nuestra imaginación colectiva es el motor del bien.

Grabación de ‘How Do You Sleep?’: George Harrison (guitarra eléctrica), Ted Turner y Rod Lynton (guitarras acústicas de doce cuerdas), Ivan Sharrock (técnico de sonido), Klaus Voormann (bajo), Alan White (batería), John Lennon (guitarra eléctrica y voz), Nicky Hopkins (piano eléctrico Wurlitzer), John Tout (piano)
Ascot Sound Studios, 26 de mayo de 1971

La carátula, diseñada a partir de una fotografía tomada por Yoko, muestra a John en su papel de soñador, literalmente, con la cabeza en las nubes. Sin embargo, había también un punto más terrenal típico de Lennon, concretamente, en una postal adicional en la que se le veía cogiendo un cerdo –una sátira, como muchos fans de la época alcanzaron a adivinar– de la imagen pastoral de Paul McCartney que aparecía en Ram, el elepé que este había lanzado ese mismo año en solitario. Todo lo que Imagine tiene de generosidad de espíritu, la infame ‘How Do You Sleep?’ lo tiene de concisa y dura, a pesar de sus arreglos, amplios y copiosos. John diría tiempo después que, en realidad, el ataque a su excompañero consistía más en una agresión a sí mismo.

‘Gimme Some Truth’ alerta del mundo político con la impaciencia de un idealista, mientras que ‘Crippled Inside’ tiene calidad de diatriba (de manera más obvia que ‘How Do You Sleep?’, que se ve alimentada por el reproche autoinfringido). El sonido de fondo, semejante al bullicio propio de un garito, contrasta con el álbum anterior de John, John Lennon/Plastic Ono Band, a pesar de que las letras compartan la agudeza del “grito primal”. Del mismo modo, ‘Jealous Guy’ –otra mirada inmutable a su propio sentido del fracaso– gira en una esfera distinta a través de su melodía etérea. Si Lennon sentía que su último álbum –demasiado crudo para algunos oídos– no había encontrado el público masivo que sus canciones merecían, no iba a cometer el mismo error con Imagine.

El registro emocional es fundamental en esa eterna atracción del disco, con luces y sombras constantes. Desde melodías rockeras duras y chirriantes como ‘It’s So Hard’ y ‘I Don’t Wanna Be A Soldier Mama I Don’t Want To Die’ nos conduce hasta el consuelo de ‘Oh My Love’ o la vulnerabilidad íntima de ‘How?’. Y va más allá con una canción de puro deleite, ‘Oh Yoko!’, posiblemente, la pieza más alegre que John se haya atrevido a grabar jamás.

En su lanzamiento en septiembre de 1971, el álbum Imagine fue reconocido como un autorretrato completo de este hombre difícil, sincero y apasionado. El álbum le volvió a situar en el firmamento comercial entre una generación de estrellas emergentes del rock’n’roll como Led Zeppelin y David Bowie.

John es entrevistado por Elliot Mintz en la playa de Malibú, California (EE. UU.), 1 de noviembre de 1973

Quedaba claro que el John de los setenta no se iba a mantener a la sombra de lo que había sido en los sesenta. Cuando se marchó de Inglaterra a Estados Unidos, el 3 de septiembre de 1971, se trataba de un viaje más en la turbulenta existencia de Lennon. Probablemente, iba en búsqueda de una nueva causa para defender, más batallas que luchar y canciones desconocidas que cantar. Nadie sabía, sin embargo, que jamás volvería a su patria. En ese momento, Nueva York parecía la ciudad donde debía estar –la capital del mundo, según creía–, donde nuevas aventuras le atraían con cantos de sirena…


Descubre más desde

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Deja un comentario

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar